Categoría: Griega

  • La colonia griega de Rhode (IV-II a. n. e.)

    En la zona de Roses ya viviría gente antes de la llegada de colonos griegos en el siglo iv a. n. e., pero no tenemos prácticamente datos de esta ocupación. Es posible que la gente se concentrara en una ocupación de los valles y elevaciones más o menos cercanos a la costa.

    Los griegos eran un pueblo comerciante que a lo largo de su historia fueron estableciendo colonias a lo largo de todo el Mediterráneo. El comercio con las comunidades locales solía ser el principal objetivo. Las colonias podían tener inicialmente relación con la ciudad de origen de sus habitantes, pero a la larga la mayoría acabaron convirtiéndose en ciudades independientes. A pesar de que Roses contaba con el mejor puerto natural de la zona, los primeros griegos no se asentaron aquí, sino que lo hicieron en Sant Martí d’Empúries. Aunque las condiciones naturales eran, aparentemente, peores para construir un puerto, aquel espacio se encontraba mucho más cercano a los grandes asentamientos íberos y existían ya una serie de rutas y caminos que facilitaban establecer relaciones comerciales hacia el interior del territorio. Roses, en cambio, ocupaba un espacio más marginal, con un terreno agrícola más pobre y mayores dificultades para establecer buenos caminos, ya que se encuentra rodeada de marismas y montañas.

    Tradicionalmente se considera que la colonia de Rhode fue fundada a principios del siglo iv a. n. e., cuando la gran colonia de Marsella (Massalia), en el sur de Francia, quiso crear un punto de comercio en el lado sur de los Pirineos. Ahora bien, no todos los investigadores están de acuerdo, y los hay que creen que Rhode nació como una especie de «sucursal» o barrio de los propios habitantes de Ampurias.  Sea cual fuere su origen, con el tiempo, como veremos, se convirtió en una colonia independiente.

    El núcleo original de la población parece que se concentraba en la pequeña elevación que conocemos como la colina de Santa María, un espacio ligeramente elevado que, a diferencia de hoy día, en esa época se internaba en el mar. Estaba protegido de forma natural por dos rieras, la de la Trencada al oeste y el Rec Fondo al este.

    Planta de la Ciudadela que muestra las zonas donde se han identificado restos del periodo griego: posible templo (A), muralla o edificio público (B), muralla (C) y barrio helenístico (D). Fuente: Crapa

    La función de la colonia era la de actuar como puesto secundario, ya fuese de Marsella o Ampurias, y facilitar el contacto comercial con el territorio más cercano, especialmente con el poblado de Peralada, situado a unos 18 quilómetros. La comunicación con el interior se debía realizar a partir de viejos caminos que bordeaban el hoy desaparecido lago de Castelló, aunque no se puede descartar la existencia de una ruta navegable que cruzase el mismo estanque y siguiese el río Muga, más caudaloso que en la actualidad. Probablemente el principal producto comercializado inicialmente fuesen los cereales.

    Desde el siglo IV Rhode empieza a acuñar su propia moneda. Se trata de emisiones en plata y bronce que siguen los patrones usuales en el mundo griego y utilizando la rosa como símbolo. En el siglo III a. n. e. Rhode vive un gran crecimiento económico. En esta época se independiza políticamente y se inician grandes reformas urbanas. En la parte alta de la colina de Santa María —bajo la actual iglesia (A)— la arqueología ha detectado la sustitución de los viejos edificios residenciales que ocupaban el espacio por un gran edificio público, probablemente un templo. Este se situaría en el espacio que actualmente ocupa la iglesia del monasterio de Santa María. Desgraciadamente, los restos conservados son muy escasos, debido a las obras y reformas acaecidas en la zona a lo largo de más de veinte siglos de historia.

    Moneda de plata (dracma) acuñada en Roses.
    Fuente: Rosespèdia.

    Al pie de la colina, al este, se halló —hace ya algunos años— un gran muro norte-sur, muy ancho y construido con grandes bloques de piedra (B). A pesar de que inicialmente se pensó que podría formar parte de la muralla que rodearía y protegería el poblado, otros investigadores creen que podría tratarse de un gran edificio público. Una hipótesis, difícil de comprobar hoy por hoy, es que se trate de una stoa, el mercado donde se realizaban gran parte de los negocios de la colonia y que constituía uno de los principales edificios civiles de las poblaciones griegas.

    Estructura situada en la parte baja de la colina (letra B en la figura 1)..
    Fuente: Naturpas-CRAPA.

    Al norte de este edificio, donde actualmente se sitúa la puerta de Tierra de la Ciutadella (C) se localizó un muro de gran anchura (conformado por dos muros paralelos) orientado de este a oeste, de casi cuatro metros de anchura total, que constituiría un tramo de la muralla de la población. Si los dos tramos descritos pertenecen a una muralla cabe concluir que pertenecen a momentos cronológicos distintos, dadas sus diferentes características.

    Tramo de muralla localizado en la zona de la Porta de Terra (letra C en la figura 1).
    Fuente: X. Aguelo.

    En el siglo III a. n. e. se construyó un nuevo barrio alrededor del puerto (D). Este se situaba al este de la colina, en un espacio más llano, al lado del arroyo del Rec Fondo y es conocido como el barrio helenístico (ficha 3).

    El nuevo barrio se construyó a partir de una serie de calles rectilíneas que se cruzaban en ángulo recto, un modelo urbano que los griegos denominaban hipodámico. A pesar de que hay algunas grandes casas, se trata de un barrio artesanal, dedicado a la fabricación de productos. Entre ellos destaca la fabricación de piezas de vajilla de mesa (tazones, platos…), que serán conocidas por los arqueólogos como cerámicas de barniz negro de Roses, y que eran exportadas por todo el Mediterráneo occidental. Aún se conservan algunos hornos que fabricaban estas cerámicas. En el barrio también se fabricaban otros productos, como lo demuestra uno de los hornos localizados y que estaba dedicado a la fabricación de piezas de hierro.

    Excavaciones arqueológicas en el barrio helenístico (1963).
    Font: MAC-Girona.

    Poca cosa queda del puerto, pero aún se conserva parte del muro del muelle, construido con grandes piedras y que, en época romana, ya inútil por el desplazamiento de la línea de costa, quedó oculto bajo un gran edificio (ficha 1).

    A finales del siglo iii a. n. e. existían dos grandes potencias en el Mediterráneo que se disputaban el poder político y comercial: Roma y Cartago. Parece ser que Roses comerciaba sobre todo con zonas bajo influencia cartaginesa. Cuando se produjo la segunda de las guerras entre Roma y Cartago (conocidas como las Guerras Púnicas) parece ser que Roses se posicionó del lado cartaginés, mientras que Ampurias se alió con los romanos. La victoria romana —a principios del siglo ii a. n. e.— supuso el crecimiento en importancia de Ampurias y la desaparición de la colonia griega de Rhode.

    Las cerámicas de RosesA lo largo del siglo III a. n. e., en el conocido como barrio helenístico había talleres de cerámica que fabricaban vajillas de mesa que se exportaban por buena parte del Mediterráneo occidental, especialmente la península ibérica y el sur de la actual Francia. El más famoso es el taller de las tres palmetas radiales. Se trata de piezas cubiertas con un barniz de color negro y decoradas en el fondo con unas palmetas.

    Fuente: CRAPA.

    Para saber más

    Buscató, L. (1999). La colònia grega de Rhode. Una aproximació al seu origen, evolució i desaparició. Papers de Recerca, 4. Ajuntament de Roses.

    Puig, A. M., i Martín, A. (coord.) (2006). La colònia grega de Rhode (Roses, Alt Empordà). Sèrie Monogràfica, 23. MAC-Girona.

    Villaronga, L. (2000). Les monedes de plata d’Emporion, Rhode i les seves imitacions. De principis del segle III aC fins a l’arribada dels romans, el 218 aC. Barcelona. https://publicacions.iec.cat/repository/pdf/00000329/00000098.pdf

    Vivó, D. (2023). Rhode, la «otra» colònia. Desperta Ferro. Arqueología e Historia, 51, octubre de 2023.