Categoría: Medieval

  • El monasterio y la villa medieval

    ¿Vivía gente en Roses entre los siglos VII y X? Seguro que sí, pero probablemente hacia el interior, alejados u ocultos de la costa, dado que en esa época era un espacio peligroso, sujeto a las visitas, nunca amables, de piratas y otros posibles atacantes. Lo que no parece existir —o hasta ahora no se ha hallado— era un poblado. Por el contrario, lo que probablemente siguió existiendo, más o menos bien conservada, era la pequeña iglesia construida en el siglo IV.

    Plano de la villa en el siglo XIV, con los barrios periféricos —el barrio del puerto y el barrio de los pescadores— y la ubicación del muelle.
    Fuente: CRAPA.

    La vieja iglesia tardorromana aún existía, o al menos se conservaba el recuerdo de que la parte alta de la colina era un espacio sagrado, lo encontramos en la misma fundación del monasterio. Desde el siglo IX, Roses formaba parte del condado de Ampurias. En el siglo X el conde Suñer de Ampurias (862-915) decidió construir un monasterio dedicado a Santa María (ficha 14) y eligió para erigirlo la parte alta de la pequeña colina, donde había estado el templo griego y aún se conservaba, más o menos en pie, la iglesia tardorromana.

    En época medieval era habitual que la gente realizase donaciones (en dinero o tierras), a la iglesia. Así, el monasterio se fue enriqueciendo y a principios del siglo XI se realizaron grandes reformas. Para empezar, se construyó una iglesia nueva (ficha 15), que es la que podemos visitar actualmente, pero parece que también se remodeló todo el conjunto del monasterio, el patio interior (claustro), las estancias de los monjes e, incluso, las murallas que lo protegían (ficha 16).

    Probablemente es en esta época —en la cual hacía falta mucha mano de obra, no solo para construir el nuevo monasterio, también para trabajar sus tierras o proporcionarle todo tipo de productos— cuando nace la villa medieval de Roses.

    El núcleo original de la nueva villa se construyó al oeste del monasterio y las casas se distribuían alrededor de dos calles perpendiculares que recibían el significativo nombre de calle de la Cruz (ficha 22). A diferencia de lo que se suele pensar, los pueblos medievales no eran fruto de un urbanismo desordenado, en el que cada uno se construía la casa más o menos donde quería. Al contrario, la construcción de un nuevo pueblo era objeto de una planificación previa, a través de la cual se marcaban las calles, se definían las diferentes manzanas de casas e, incluso, se delimitaban las parcelas, planificando como debían ser las distintas viviendas.

    Los barcos pesqueros y mercantes se construían directamente sobre la arena de la playa.
    Fuente: J. Sagrera.

    Entre esta primera villa y el monasterio se situaba un espacio vacío, donde acabó creándose una plaza que debía funcionar como espacio de mercado y donde se situó también, al menos en época moderna, el cementerio parroquial.

    La villa creció, especialmente a partir del siglo XII. Los dos riachuelos que se situaban a este y oeste (Rec Fondo y riera de la Trencada) limitaban el crecimiento de la población en estas direcciones. Por eso la villa se extendió en dirección sur, hacia la playa y el puerto. El barrio situado al sur de la villa fundacional se organizó a partir de calles orientadas de este a oeste. Por el contrario, la parte de la villa que se fue construyendo al sur del monasterio se estructuró a partir de dos largas vías norte-sur que comunicaban directamente la zona del puerto con el propio monasterio.

    Reconstrucción de la villa medieval del siglo XIV.
    Fuente: J. Sagrera.

    En la zona de la playa existían dos barrios que siempre quedaron fuera del recinto amurallado: el barrio del puerto y el de los pescadores. A la importancia comercial del puerto se añadía en época medieval su importancia militar. A partir del siglo XI Roses se convirtió en el principal puerto militar del condado de Ampurias. Este papel se vio reforzado por la construcción, en el barrio portuario, de unas atarazanas, instalación destinada a la fabricación de galeras, que constituían el principal barco de guerra de las flotas condales catalanas y de la corona aragonesa.

    Como mínimo desde mediados del siglo XIV el puerto disponía de un muelle de obra, dotado de una torre defensiva. Este es un elemento excepcional, ya que la mayoría de las poblaciones costeras no disponían de auténticos muelles, de tal forma que los barcos fondeaban a unos metros de la costa y las mercancías y tripulantes se trasladaban a la playa en barcas.

    Plato de cerámica decorada en verde y morado del siglo XIV.
    Fuente: CRAPA.
    Los cabreos (capbreus)

    Los capbreus o cabreos eran un documento fiscal en el cual el señor feudal hacía constar el nombre de todos aquellos que debían pagarle impuestos, ya fuese en dinero o en especias (productos, días de trabajo en las tierras del señor, etc.). En los cabreos se citan los nombres de los propietarios de las casas y su profesión. Cruzando estos datos con los que nos proporciona la arqueología podemos reconstruir la evolución de buena parte de la población en determinadas épocas. Como ejemplo podemos ver cómo la casa situada en el extremo sur del carrer Major en el año 1361 era propiedad de Guillem Sallzeda. En el 1500 la casa era de los Roig, una familia de mercaderes y el 1565 había pasado a ser de Feliu Morera, también mercader, que se casó con Catalina, heredera del anterior propietario, Nicolás Roig.

    Algunas de las familias citadas en los cabreos siguen existiendo y viviendo en Roses.

    Fuente: Arxiu Municipal Roses.

    Para saber más

    Burch, J., y Palahí, Ll. (cur.) (2018). El monestir de Santa Maria de Roses. Guies del Patrimoni Cultural de Roses, 1. https://www.documentauniversitaria.media/omp/index.php/crapa/catalog/series/guies

    Palahí, Ll., Bouzas, M., y Vivó, J. (2023). Noves excavacions a la Ciutadella de Roses. De la vila medieval a la conversió en espai militar. Annals d’Estudis Empordanesos, 54, 139–156. https://raco.cat/index.php/AnnalsEmpordanesos/article/view/423726

    Palahí, Ll., Pujol, M., y Aguelo, X. (2022). Les muralles del monestir de Santa Maria i la vila de Roses a l’edat mitjana. RODIS. Journal of Medieval and Post‑medieval Archaeology, 5, 125–150. https://www.documentauniversitaria.media/rodis/index.php/rodis/article/view/57

    Puig, A. M. (2020). La modulació urbana a l’eixample baixmedieval de Roses. El prototip de casa. RODIS. Journal of Medieval and Postmedieval Archaeology, 3, 35–56. https://www.documentauniversitaria.media/rodis/index.php/rodis/article/view/21

    Pujol, M. (1997). La vila de Roses (segles XIV‑XVI). Papers de Recerca, 2. Roses.