Como hemos visto en el extremo sur de la calle Mayor, no todas las casas eran estrechas y alargadas. Esta, por ejemplo, presentaba una estructura muy diferente. Se trata de una casa de grandes dimensiones y complejidad. Para empezar, en el siglo XVI el propietario abrió un callejón cubierto que comunicaba las calles Mayor y Nueva, el único en todo el sector. La puerta de acceso a la casa se ubicaba en este callejón. Se accedía a un pequeño patio distribuidor pavimentado con un suelo de cantos rodados de decoración geométrica. Al fondo del patio se situaba la escalera que permitía subir al primer piso. Más allá se disponían una serie de grandes cámaras. Por los documentos sabemos que la casa se extendía por encima del callejón cubierto y ocupaba el piso superior del edificio que se ubicaba al sur de este. La casa aparece documentada a partir del siglo XVI y en 1565 era propiedad del notario Andreu Roig.

Fuente: CRAPA.

Fuente: CRAPA.
| Un hallazgo curioso
En el siglo XVIII, cuando el edificio ya estaba abandonado, se construyó una larga estructura rectangular norte-sur en el lado oeste, resiguiendo la calle Mayor. Desconocemos cuál era su función, aunque podría haber servido para plantar algunos árboles. Dentro de esta estructura se encontró una zanja y en su interior se hallaron una serie de cuernos de buey y de cabra, dispuestos de forma ordenada y a distancias regulares. Cabe decir que su función es uno de los misterios que todavía conserva la Ciutadella. |
