En el extremo noroeste de la población se conservan dos calles que se cruzan en ángulo recto y que marcan el espacio ocupado por el núcleo original de la villa, fundada en el siglo XI. En los documentos aparecen mencionados con el nombre compartido de calle de la Cruz (Creu). Este tipo de villa que se organizaba en torno a dos calles en ángulo recto era muy habitual en los siglos X y XI, no solo en el territorio catalán sino también en otros países, como la zona de la actual Italia, por ejemplo.
La villa seguramente nació en paralelo a las obras de remodelación del monasterio y la construcción de una nueva iglesia. El monasterio no solo necesitaba mano de obra para hacer estas obras, sino que precisaba de gente que trabajara las tierras, explotara las riquezas del mar y pagara impuestos y, de ahí, el interés en favorecer la creación de una población. Hay indicios de que el pueblo disponía de murallas, con torres cuadradas, pero por el momento no tenemos pruebas arqueológicas de ello.
Poco se conserva de sus casas originales, muy remodeladas a lo largo del tiempo. La estructura que puede verse corresponde sobre todo a su aspecto final, muy rehecha en el siglo XVI.

Fuente: CRAPA.

Fuente: Biblioteca Virtual Defensa-CRAPA.

Fuente: CRAPA.